Cómo prevenir los sofocos de la menopausia

En Salud
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Cuando los ovarios de una mujer dejan de producir óvulos aparece la menopausia, es decir, la desaparición definitiva de la menstruación y el final de la vida reproductiva que indican el comienzo de esta etapa también conocida como climaterio.

La menopausia o climaterio es, por tanto, toda la fase de transición desde el final de la madurez sexual completa hasta la vejez. La edad normal del comienzo de la menopausia oscila entre los 45 y los 55 años, y es considerada como una etapa totalmente normal en la vida de una mujer.

Lo que sucede realmente es que durante el proceso de envejecimiento natural se va reduciendo poco a poco la producción de hormonas y esto puede provocar problemas físicos como los sofocos, el aumento de la sudoración, dificultades para conciliar el sueño o el aumento de peso.

No obstante, la etapa de la menopausia también puede afectar al estado anímico de la mujer. Muchas se sienten incomprendidas y se enfrentan a esta etapa con inquietud y temor, algunas incluso se muestran infelices. Pero, ¿realmente deben sentirse así?

Es cierto que con la entrada a la menopausia se producen muchos cambios en el cuerpo debido a los cambios hormonales, como la aparición de la flacidez y las líneas de expresión, la resequedad y las manchas en la piel o el aumento de los problemas bucodentales. Sin embargo, todo esto puede perder prácticamente toda la importancia que ahora tiene ya que existen multitud de consejos de belleza para todas las edades.

¿Qué son los sofocos?

Como decíamos anteriormente, la menopausia presenta muchos síntomas, los cuales pueden aparecer de manera brusca o de forma progresiva e intermitente. Aunque cada mujer es diferente, los primeros que suelen aparecer son los síntomas vasomotores (sofocos y sudoración nocturna).

Los sofocos son los síntomas de aparición súbita más molestos y comunes en la menopausia. Estas manifestaciones hacen referencia a una sensación de calor que en muchas ocasiones va acompañada de sudor y enrojecimiento de la piel.

La mayoría suelen comenzar con una repentina sensación de calor en la cara y en la parte superior del pecho, que después se disemina por todo el cuerpo y suele durar entre dos y cuatro minutos. Algunas mujeres sudan, luego sienten escalofríos y cuando finalizan sus sofocos aparecen los temblores. Otras, sin embargo, pueden incluso tener una sensación de ansiedad o palpitaciones en el corazón. Cada mujer es diferente. Algunas apenas notan los sofocos, y otras, por el contrario, pueden llegar a sentirlos como unos síntomas muy molestos.

Quizás cambiar ciertos hábitos de la vida sea bastante útil para prevenir los sofocos. En ocasiones, estos comienzan unos cuantos años antes de que empiece la menopausia y duran unos años. Aunque las mujeres que los padecen pueden sentirlos durante, aproximadamente, cinco años, la intensidad va disminuyendo. A pesar de ello, es importante tener en cuenta alguna recomendación para intentar prevenirlos:

  1. Tanto la tensión como el estrés pueden agravar los sofocos durante la menopausia y provocar que sucedan con más frecuencia. Por eso, practicar actividades como yoga o pilates es bastante recomendable. Respirar profundamente y soltar el aire de forma lenta reduce la tensión y evita que los calores vayan en aumento.
  2. Mantenerse muy bien hidratada, y más aún cuando se ha realizado ejercicio. Beber agua muy fresca a lo largo del día vendrá muy bien para prevenir los sofocos.
  3. Si beber es importante, la alimentación también lo es, y mucho. Las cenas deben ser bastante ligeras y todas las comidas deberán incluir verduras, legumbres, frutas, pescado, cereales y aceite de oliva. Algunos estudios han demostrado que la soja es un alimento excelente para reducir tanto la intensidad como la frecuencia de los sofocos. Los yogures de soja, la leche de soja o la harina de soja. Todos son bien recibidos.
  4. Algunas hierbas o alternativas naturales, como el aceite de onagra o linaza, o la infusión de salvia, son beneficiosas para aliviar los síntomas de la menopausia, como los sofocos o la sudoración excesiva.
  5. Mantenerse fresca usando ropa ligera y de fibras naturales para no elevar la temperatura del cuerpo. Para combatir los sofocos nocturnos, que también pueden afectar con frecuencia, será bueno ventilar la habitación siempre dejando las ventanas abiertas durante el día y usando ventiladores si fuera necesario.
  6. No fumar. Se ha demostrado que el mal hábito de fumar empeora los sofocos. Por tanto, una manera de prevenirlos es dejando el tabaco.

No obstante, si a pesar de los consejos, los sofocos siguen apareciendo de manera muy constante, se puede optar por refrescar las mejillas con agua fría para calmar el calor o mojar una toalla con agua húmeda para ponerla en el cuello.

Seguro que con algunas de estas recomendaciones podemos evitar que se presenten tan a menudo y de manera inesperada.

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