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Cómo enfrentarse a los cambios en el mercado de trabajo

Cómo enfrentarse a los cambios en el mercado de trabajo

Los cambios nunca fueron fáciles. De hecho, muchas de nosotras no estamos preparadas para afrontar algunas variaciones que puedan surgir en nuestra empresa a medida que van pasando los años. Sin embargo, esto es algo que se tiene que asumir queramos o no, pues los tiempos cambian y nosotras tenemos que ir siempre por delante.

Índice

No hay que temer al cambio

No cabe duda de que cualquier cambio, por minúsculo que sea, puede trastornar algo nuestros planes en la empresa llegando incluso a provocar sentimientos de tristeza, frustración o algunas alteraciones físicas como el insomnio, los dolores de cabeza u otros malestares.

Pero lo que está claro es que los cambios dentro de las organizaciones son inevitables y necesarios ya que garantizan la supervivencia de cualquier empresa. Por este motivo, lo primero que debemos hacer es reconocerlos, aunque los temamos. El motivo principal por el cual tememos al cambio es el miedo. Normalmente, los cambios se traducen en una nueva forma de gestión, en nuevos jefes, en nueva tecnología, en nuevos cargos, etc., por lo que muchas de nosotras podemos sentirnos algo incapacitadas para incorporarlo al estilo de trabajo o de vida que llevamos en ese momento.

Fases del cambio

En cualquier proceso de cambio, el ser humano reacciona y responde atravesando una serie de fases, similares a las fases del duelo:

1- Sensación de pérdida: sentimos miedo a lo desconocido y nos quedamos paralizados ante el cambio.

2- Dudas: la duda nos corroe y sentimos enfado, ira, resentimiento y frutración.

3- Incomodidad: se experimenta estrés y ansiedad. Es una etapa de confusión que requiere de tiempo para reflexionar y organizarse.

4- Abatimiento: la persona se siente hundida, derrotada y abatida. Puede ser una etapa peligrosa en la que podemos darnos por vencidos, aunque también se puede vislumbrar la esperanza.

5- Descubrimiento: nos damos cuenta de que el cambio puede ofrecernos ventajas, por lo que empieza a surgir cierto optimismo. Este cambio de actitud se acompaña de creatividad, energía y ganas de hacer cosas. 

6- Comprensión: nos involucramos de lleno en el proceso del cambio, volviéndonos participativos, productivos y abiertos a opiniones y sugerencias.

7- Integración: integramos el cambio en  nuestro ritmo de trabajo o de vida. Nos mostramos abiertos, cooperadores y dispuestos para que todo vaya bien.

Pautas para vencer al miedo

Como decíamos, lo primero que debemos reconocer es ese cambio inquietante que se ha originado en nuestra empresa a la vez que intentamos reconocer nuestros temores. Según algunas fuentes consultadas por Forbes, revista especializada en el mundo de los negocios y las finanzas, algunas pautas resultan indispensables para vencerlos:

1. Debemos aceptar nuestros sentimientos y buscar apoyo. Es lógico sentirse insegura e incómoda cuando se atraviesa algún tipo de transición, por lo que es importante acercarse a otras personas y compartir nuestras experiencias y emociones. Haz una lista de los miedos que tienes y cómo poder afrontarlos. 

2. Intentar mantener actitudes positivas. El miedo procede normalmente de la creación de pensamientos negativos ante los cambios, lo que acaba provocando ansiedad y depresión. Por eso es importante mostrar una actitud positiva ya que nadie tiene la respuesta de lo que sucederá y “pensar en negativo solamente nos hace mal”.

3. Adaptémonos. Todas y cada una de nosotras tiene la capacidad suficiente para adaptarse a los cambios, aunque esto lleve algo de tiempo. Pero es que no podemos pretender sentirnos cómodas nada más afrontarlo, pues es una medida más bien a largo plazo. La adaptación implica de manera directa la flexibilidad. Debemos intentar estar disponibles para asumir cualquier tarea nueva y mantener una actitud abierta al aprendizaje y la información.

4. Participemos en el cambio. Si ayudamos a impulsar el cambio o transición que ha surgido de la noche a la mañana en nuestra empresa, terminaremos por entender la razón de modificar algunas normas y seguimiento de esta y no tendremos por qué temer a nada.

5. Aumentemos nuestro valor. Una vez reconozcamos todo el valor que aportamos a la empresa en la que trabajamos podremos después buscar diversas formas de ser más valiosa para ella.

6. Administra bien tu tiempo para poder aprovecharlo al máximo y ponerte al día con todos los cambios que tengas. 

7. Sé flexible y aborda los cambios con una actitud abierta al aprendizaje.

Está claro que en todo proceso de cambio surgirán todas y cada una de estas fases, pero dependerá de nosotras mismas la duración y modo en que se desarrollen cada una. Es cierto que podrá resultarnos más complicada una fase que otra, pero, sin duda, tenemos que pasarlas todas para afrontar los cambios.

Y por supuesto, a mayor rapidez en la superación de cada fase, antes nos integraremos en el proceso de cambio de nuestro trabajo. Si lo hacemos con optimismo y determinación seremos capaces de adaptarnos a todos las modificaciones que hayan ido surgiendo. Y es que lo único que requieren las empresas y los departamentos de recursos humanos de sus trabajadores es que sean capaces de enfrentar el cambio con atrevimiento y sin temor.

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