Cómo decirle a alguien que te gusta

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El amor ha sido la inspiración y la tragedia clásica desde que el ser humano existe. Pero ese fuego helado que –casi– siempre es correspondido al final de cualquier comedia romántica, no suele coincidir con las historias de la vida real. La explicación científica del amor no es tan idílica y puede parecer que se resuelve con una aspirina: es un conjunto de reacciones químicas en las que intervienen la norepinefrina, la dopamina y la feniletilamina. Por tanto, el motor del amor no es el corazón, sino el cerebro y, cuando nos rompen el corazón, en realidad están dañando parte de nuestras fantasías y nuestra auto-imagen. Aunque objetivamente esto sea cierto, es injusto frivolizar la atracción o el amor. Está bien reajustar los términos de lo que en realidad es la clásica idea del amor y desaprender el mito romántico, pero es perjudicial para la salud no escuchar ni darle importancia a nuestros sentimientos. O lo que es peor: no ponernos en una situación de vulnerabilidad por miedo al rechazo.

Puedes empezar con un: “Cuando se produjo el Big Bang, los átomos del universo estaban mezclados en un punto muy pequeño, que explotó. Así que mis átomos y tus átomos estaban juntos entonces y, tal vez, se hayan mezclado varias veces en los últimos 13,7 mil millones de años. Mis átomos ya conocían a los tuyos, y se han conocido desde siempre. Mis átomos siempre han amado a los tuyos”, de la película ‘Orígenes’ si eres un/a romántico/a de la vieja escuela. Si eres más de ir al grano puedes hacer como Anna Scott en ‘Notting Hill’ y plantarle un “soy una chica, parada enfrente de un chico, pidiéndole que la quiera”.

Si por el contrario lleváis tiempo siendo amigos pero no sabes cómo darle un giro a la relación puedes hacer un ‘Persiguiendo a Amy’ y lanzarte a la piscina: “Te quiero. Y no en forma platónica, aunque seamos grandes amigos. Y no en una forma inmadura, aunque seguro que tú lo defines así. Te quiero. Es muy… Muy simple. Y muy sincero. Tú eres el compendio de todo lo que buscaba en un ser humano. Me consideras un amigo, y cruzar esa línea es una opción que ni siquiera considerarías. Pero yo tenía que decirlo, porque no puedo soportarlo más”. También puedes recurrir a la archiconocida película ‘El Diario de Noah’ y prometerle que “en tiempos de desdicha y sufrimiento, te abrazaré, te acunaré y haré de tu dolor el mío. Cuando tú lloras, yo lloro, cuando tú sufres, yo sufro. Juntos intentaremos contener el torrente de lágrimas y desesperación, y superar los misteriosos baches de la vida”. Puede que si no hay banda sonora de fondo no te tome muy en serio al principio, pero ya se irá dando cuenta de que tus intenciones son las mismas que las de Ryan Gosling en su papel de Noah.

Pero si no eres tan intenso/a y en cambio eres algo más caótico –y estás en desacuerdo con el capitalismo– puedes suplantar a Tom Cruise con su personaje, Jerry en ‘Jerry Maguire’ y decirle a esa persona: “Hola, hola. Estoy buscando a mi mujer. Espera, escúchame, ¿sí? Por favor, si tengo que decírtelo aquí entonces aquí te lo diré. No permitiré que te deshagas de mí, ¿que te parece eso? Esta solía ser mi especialidad, hablar, tenía poder de convencimiento, me mandaban y lo hacía, yo… Nuestra compañía tuvo una buena noche, una muy, muy buena noche. Pero no estuvo completa, no estuvo ni siquiera próxima a lo que yo sé que es una noche completa; porque no la pude compartir contigo. No pude escuchar tu voz, o reírme contigo, te extraño mucho, extraño a mi esposa. Vivimos en un mundo cínico, cínico, nauseabundo y trabajamos en un mundo de competidores desalmados. Te quiero”. Y si tu Dorothy no te responde con un “Cállate, cállate… ya me tenías con el hola”, ¡no te preocupes! Canaliza tus emociones y deja que sanen. Ya tienes lo más importante: que has sido honesto, primero contigo, y luego con la persona que te gustaba.

Pero si no eres tan peliculero/a lo más seguro es que quieras que la declaración sea sincera y lo menos arriesgada posible en caso de evacuación inminente. En realidad, no hay secretos para el éxito. Sólo si realmente siente lo mismo, o no cierra la posibilidad, será positivo para ti. Pero ¡cuidado! Eso no quiere decir que no sea útil en caso de rechazo. Si lo sabemos gestionar, puede resultar práctico para otras ocasiones y para desmitificar la idea que habíamos creado para la otra persona. La mejor pauta es que seas tú mismo y no lo planifiques demasiado. Puedes practicar en el espejo, escribir una carta, preparar un discurso, enviarle una canción con doble sentido, tantear el terreno con alguna indirecta a su teléfono… Pero al final, lo que más nos emociona es hablar sin tapujos, con el mayor grado de honestidad posible y mostrándonos sin miedo ni vergüenza ante lo que sentimos. El amor o la atracción, lejos de lo que nos han hecho creer, no es divino, es lo más humano que existe. Y no por ello es menos mágico.

Eso sí, puedes planificar el lugar y el momento en el que vas a transmitírselo.  Si algo nos hace sentir vivos es salir de nuestra rutina, nuestra área de confort y marcar días en el calendario que nos hagan sentir especiales, o que atrapamos un poco el tiempo –aunque ocurra al contrario–. Puede ser en un lugar especial, en un momento de tu vida en el que te sientas preparado para darte un baño de realidad, tanto para bien como para mal. Una vez tengas el momento y la hora, queda con él o ella. Ten en cuenta sus prioridades y no le presiones, pero hazle ver que para ti es importante. Es mejor hacerlo en persona, por mostrarnos valientes y por no andar a ciegas y perdernos lo más importante: el lenguaje no verbal. Si no te atreves y prefieres esconderte detrás de la pantalla, ¡eres libre! Pero quizá te quedes con la espinita de haberte perdido los detalles de ese momento. Aunque cueste, intenta mirarle a los ojos cuando se lo digas… Sea cual sea su respuesta, te verá de otra forma, conectará contigo y le incitarás a hablar con la misma honestidad con la que le has tratado.

En el caso de que los sentimientos no sean correspondidos, no te enfades ni le recrimines nada. Por muchos motivos: porque probablemente no quiera saber nada de ti y todo lo que hayas dicho le resultará una relación de querer poseer a la otra persona en lugar de quererla –y tendrá motivos para sentirse utilizado/a–, porque ya no tendrás ninguna otra posibilidad futura y porque demostrarás que no sabes ser vulnerable ni asimilar el rechazo. Puede que no haya nada más romántico que querer a alguien sin la condición de que seas correspondido. Y si sabes querer así, sin necesidad de la dependencia emocional, lo de menos es que te rechacen. Es mucho peor no saber amar que no ser amado. Aunque también es cierto, como dicen en Moulin Rouge, que “lo mejor que te puede suceder es que ames y seas correspondido”.

¡Suerte!

Foto: Created by Freepik

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