Cómo afecta trabajar de noche

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Cómo afecta trabajar de noche
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Hay sectores en nuestra sociedad que nunca descansan. Aeropuertos, hospitales, carreteras, seguridad, limpieza… entre otros muchísimos empleos que exigen vivir al revés del mundo. En España alrededor de dos millones de personas trabajan en horario nocturno o con turnos rotatorios. Para cubrir las necesidades de la sociedad en la que vivimos son necesarios estos trabajadores nocturnos. Pero… ¿Cómo afectan los cambios en el horario del sueño?

Al contrario de lo que se piensa, aceptar un puesto de horario nocturno también tiene ventajas. Por ejemplo, el factor económico: los turnos nocturnos suelen pagarse entre un 10 o un 15% más que los diurnos. Además, las personas que trabajan mejor en solitario suelen preferir un horario que no les exija estar en contacto directo con grandes masas de gente. También se encuentran menos tráfico a la hora de desplazarse. Aun así, muchos estudios arrojan dudas sobre si los beneficios de trabajar por la noche son suficientes para paliar las consecuencias.

Independientemente de si eres más de noche o de día, el organismo del ser humano está creado naturalmente para trabajar de día y descansar de noche. Esta cuestión responde a motivos meramente biológicos: la melatonina –hormona relacionada con el sueño– empieza a activarse cuando cae el sol. Por eso, por mucho que trabajemos con luz artificial por la noche y tapemos la luz natural para descansar por el día, no terminaremos de engañar a nuestro cuerpo y probablemente esta hormona no se genere. Es por eso que durante la noche disminuyen las aptitudes físicas y mentales de las personas, provocando que el rendimiento sea menor al de una actividad diurna. Por tanto, el horario de mayor energía es el que se corresponde al rango de tiempo de entre las ocho de la mañana y las seis de la tarde.

No obstante, lo llevaremos mejor o peor dependiendo de la adaptación de cada individuo a los cambios de luz y oscuridad. Por ejemplo, los jóvenes son más propensos a adaptarse a estos cambios que los adultos, y los expertos recomiendan que a partir de los 50 años no deberían someterse a este tipo de horarios. Tanto es así que en los países nórdicos estas jornadas están prohibidas a los mayores de 35 años ante el gran gasto que deriva a la Seguridad Social. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) baraja la posibilidad de que un trabajador podría envejecer cinco años más por cada quince años mientras permanezca en horario de trabajo nocturno. Aunque  son datos estimados y no adaptables a todos los casos, es cierto que existen consecuencias debido a  la disminución del rendimiento del trabajador a consecuencia de la fatiga acumulada.

Problemas psicológicos y sociales

La primera piedra en el camino que se van a encontrar los trabajadores de turno de noche son la falta de ratos de ocio en concordancia al resto de personas y les resultará difícil llevar una vida social satisfactoria. Y no sólo por la falta de ocio, tendrán que asumir cierta soledad en las actividades rutinarias. Esto podría afectar a sus relaciones de pareja o familiares ya que apenas podrán pasar tiempo juntos por la falta de tiempo en común.

En estos casos se favorece la aparición del síndrome burnout –literalmente ‘estar quemado’–, que se caracteriza por un agotamiento excesivo, a nivel físico y psicológico. Entre los síntomas más comunes se encuentra el aislamiento social y la actitud distante y fría. Las personas que lo padezcan verán cómo disminuye su capacidad de concentración o de memoria a corto plazo y cómo aumentan los dolores musculares, las cervicales o multiarticulares, el dolor de cabeza, el sueño de poca calidad, y el malestar prolongado tras realizar algún esfuerzo.

Trastornos del sueño

Al tener el horario cambiado, sufrirán alteraciones en el ritmo circadiano, que tiene como consecuencia un déficit permanente de sueño, insomnio, fatiga crónica y trastornos del sueño. De hecho, un estudio canadiense demostró que, por regla general, las personas que trabajan de noche suelen dormir entre 1 y 4 horas menos que las que lo hacen en un horario diurno y el 40% de los trabajadores nocturnos fue diagnosticado con algún tipo de trastorno del sueño.

Trastornos digestivos

Este horario laboral también acarrea consecuencias en los aparatos digestivos como ardor de estómago, gastritis y malas alimentaciones. Los motivos son evidentes: si trabajas cuando todo el mundo duerme, es mucho más complicado comer sano y hacer ejercicio regularmente. Esto hace que los trabajadores se vean más tentados a comer alimentos precocinados y fáciles de preparar. De hecho, el cerebro manda señales de que necesita alimentos calóricos para mantener sus funciones, aunque sea un engaño. Además, suelen recurrir a alimentos fríos y pocas comidas a lo largo del día y la noche.

También son más propensos a sufrir el síndrome metabólico, que es un grupo de condiciones como la hipertensión arterial, la glucosa en sangre, niveles sanguíneos elevados de triglicéridos, bajos niveles sanguíneos de HDL… que facilitan el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiaca y diabetes tipo 2.

Enfermedades mentales: depresión, ansiedad y estrés

Los trabajadores pueden llegar a sufrir cambios en el carácter, irritabilidad, nerviosismo y agresividad. Tanto tiempo en soledad y viviendo al contrario que la mayoría de la sociedad facilita que tengamos dificultades para controlar nuestros sentimientos. Los trabajadores, además del estrés de la actividad laboral, están sometidos a una tensión de los ritmos biológicos, que les puede provocar estrés, ansiedad o depresión. Un estudio demostró que un grupo de pilotos que trabajaban en el turno de mañana tenían niveles más altos de cortisol –la hormona contra el estrés– que los empleados del turno de noche.

Riesgos laborales y disminución del rendimiento

La siniestralidad se incrementa en relación con el ritmo y la carga de trabajo y, sobre todo, si el trabajador no ha descansado como debería. Por tanto, trabajar en este turno tiene ciertos riegos debido precisamente a la disminución en la concentración, lo que puede repercutir en un aumento de los accidentes laborales.

En las mujeres, cambios en el ciclo menstrual

Además, las mujeres suman un inconveniente más. Los cambios de sueño pueden alterar a su ciclo menstrual y modificarlo. Por tanto, se puede hacer más irregular o incluso se puede ausentar en determinados momentos.

A pesar de las consecuencias, los trabajadores nocturnos son completamente necesarios en nuestra sociedad, especialmente en situaciones de urgencia. Si te toca trabajar con este tipo de horarios trata de paliar las consecuencias llevando un estilo de vida saludable y descansando el máximo tiempo posible. ¡Ánimo!

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