Cómo actuar ante una broma pesada

En Humor
Broma pesada
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Normalmente, la infancia es la etapa en la que más bromas se suelen hacer de manera reiterada, pues poner apodos que resalten alguna característica del físico o la personalidad de alguien o hacer alguna burla con tal de ser gracioso es bastante habitual. Sin embargo, algunos adultos también piensan en alguna que otra broma pesada para reírse un rato.

Es cierto que la mayoría de bromas no son malintencionadas, pero algún tipo de actuaciones puede producir en la víctima un daño. Por eso, es fundamental siempre saber poner límite a las bromas. Estar bien informado sobre las bromas comunes que suele hacer la gente para pasar un rato divertido es una buena forma de aceptarlas mejor y de estar más preparado cuando seamos víctimas de ello.

A pesar de que existen bromas horribles, normalmente la mayoría de ellas, como decíamos antes, solo intentan hacer reír en determinadas situaciones. La persona que hace la broma quiere mostrarse como una persona graciosa ante los demás y ello, por suerte o por desgracia, casi siempre involucra burlarse de alguien. En casos como estos hay que valorar algunas cuestiones.

Primeramente, es importante tener en cuenta el contexto en el que se ha hecho la broma. El ambiente en el que nos encontremos será algo fundamental para valorarla de una manera adecuada. Si esta broma, aunque sea pesada, no ha sido con la intención de lastimarnos o ha sido una broma desenfadada, podemos reaccionar con la misma actitud y continuar con el diálogo, o sonreír y no darle importancia.

Algo fundamental es valorar quién nos ha hecho la broma. Existen muchas personas que conocemos desde hace años y, por tanto, sabemos más o menos cómo es su forma de ser y cómo actúan en determinadas situaciones con el objetivo de ser graciosas. Por eso, cuando esto ocurre y somos nosotros la víctima, tenemos que valorar primero si es parte del humor que sabemos que tiene nuestro amigo de toda la vida o no. De hecho, cuando sabemos que alguno de ellos es excesivamente sarcástico, hay que ser consciente de que no va a cambiar su personalidad con los años y que, en la mayoría de las ocasiones, no ganaremos nada con enfadarnos, pues solamente se provocará una discusión.

Otras veces, sin embargo, puede ocurrir que nos topemos con otras personas que, sin tener en cuenta para nada que la relación entre ambos empezó hace muy poco tiempo y no hay apenas confianza, hagan bromas pesadas hacia nosotros. Aquí debemos replantearnos bien la situación y exponerle algunas características de nuestra personalidad como lo es no tolerar cierto tipo de bromas que proceden de cualquiera, porque no es lo mismo que alguien que conocemos de toda la vida, nuestro mejor amigo o primo, nos haga una broma pesada que lo haga alguien a quien apenas acabamos de conocer.

Además, una continua repetición de bromas de este tipo no debe consentirse cada día, por muy amigo nuestro que sea y por mucho que conozcamos su carácter, pues eso no debe tolerarlo nadie y a todo el mundo se le agota en algún momento la paciencia. La otra persona debe saber también dónde está el límite.

Una buena forma de actuar ante bromas pesadas es ignorándolas. Es cierto que las cosas que influeyen en nuestro sentido del humor varían mucho. La madurez física, el estado emocional o las circunstancias personales que vamos atravesando contribuyen a lo que consideramos nuestro sentido del humor. Por ese motivo, ignorar ese tipo de bromas es una forma fácil de expresar nuestra desaprobación hacia ellas sin provocar una tensión innecesaria.

A veces también es bueno tomar el control de la situación y “ganarle” la partida al bromista de turno, pues siempre podemos sorprenderle haciendo otra broma sobre nosotros mismos. El humor autocrítico es excelente para dispersar la tensión en una situación de este tipo, y puede ayudarnos a tomar el control.

En ocasiones, una buena forma de defenderse es sonriendo y poniendo alguna que otra expresión de ofendido, en broma, pero siempre con cuidado. Es decir, si con frecuencia nos hacen bromas pesadas, tienen la intención de hacernos sentir siempre mal o nos humillan, es muy probable que se trate de una intimidación. En casos como estos, sería bueno hablarlo con una persona de confianza para que pueda ayudarnos al respecto.

Finalmente es fundamental recordar que antes de reaccionar ante una broma pesada de manera brusca, debemos valorar la situación en la que nos encontremos, el contexto y a la persona que nos ha hecho la broma.

¡Suerte!

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