Cómo actuar ante gente que te critica

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Críticas y rumores
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Vivir en sociedad implica un diálogo constante sobre cómo debemos o no actuar. La individualidad y la ética personal están siempre en conflicto con la de los demás. La crítica forma parte de nuestro día a día y es imposible evitarla. Pero sí podemos cambiar la forma en la que la percibimos.

Para empezar a aceptar la crítica, debemos ser conscientes primero de qué es el amor propio. A diferencia de lo que se suele creer, el amor propio no es lo mismo que la autoestima. Tienen significados comunes, pero en los matices está la clave: la autoestima está más sujeta a las variables y a las circunstancias. Tiene que ver con cómo nos sentimos en ese momento; si pasamos por una buena etapa personal, profesional y sentimental es más fácil que nuestra autoimagen sea fácil de valorar. Pero el amor propio va mucho más allá: es quererte incondicionalmente, con todos tus errores y tus defectos sin ninguna necesidad de ocultar nada. Es estar en contacto con tu yo más auténtico e íntimo. Es el amor más puro y difícil de conseguir: el que sólo busca nuestra libertad, sin culpa ni arrepentimientos. No tiene nada que ver con ser un narcisista. Todo lo contrario. Quien tiene un amor propio sano, sabe que es una persona en constante construcción y se deja ser, sin peros, a sí mismo. La autoestima puede forjarse con pequeños placeres instantáneos, pero el amor propio es una carrera de fondo que se disputa cada día de nuestra vida. Nuestro valor, por fin, se desliga de nuestras circunstancias.

Por tanto, quien trabaja su amor propio, poco pueden importarle las críticas. Todo lo contrario: quien se quiere a sí mismo con esa pureza, una crítica sólo puede tenerse en cuenta como si fuera un simple consejo para construir mejor un edificio. Aunque no es tan sencillo. Estamos cansados de escuchar de que “lo importante es la actitud con la que enfrentes los problemas” o “el 90% de las cosas que pasan es cómo te las tomes”… Y a veces es mentira. No podemos aceptar con una sonrisa todos los palos que recibamos de los demás. Ni puedes ni es sano. Porque eres humano, y lo que opinen de ti los demás te influye para crearte tu propia identidad. Pero sí es cierto que puedes trabajar para arrancarte la culpa, el miedo y la toxicidad de los comentarios que puedes recibir. No siempre es cuestión de actitud, a veces es saber establecer unos límites. Escuchar sin adoptar a la crítica.

No hay pautas claras para tomarnos mejor una crítica. Porque todo depende del cómo, el por qué y de quién viene. Pregúntate por qué esta persona decidió criticarte. Diferencia entre la crítica constructiva y la ofensiva. Muchas veces recibiremos un consejo de un amigo que sólo desea lo mejor para tu bienestar y tu propia felicidad. En ese caso debes decidir hasta qué punto es necesario hacerle caso. Puede que esa persona esté en lo cierto, pero también tienes derecho a equivocarte y descubrirlo por ti mismo. Pero si, por el contrario, recibes la crítica de alguien que ni siquiera te conoce o que sabes con certeza que sólo quiere herirte, lo mejor es que no le prestes la atención que no merece. Es el momento de decir NO. De dejar claro que esa persona no tiene el poder sobre tu vida, sobre tu forma de actuar y mucho menos sobre tus decisiones. Debes actuar con templanza. La gente que critica sin criterio suele ser porque son personas inseguras o que se han visto reflejados contigo de alguna forma. Nunca sabrás por qué se ha empecinado en amargarte, pero quizá tenga una situación difícil consigo mismo. Sé amable, primero contigo, y luego con los demás.

Otra pauta clave para aceptar la crítica sin la destrucción es la escucha activa o la pasiva. Pon atención al lenguaje no verbal. ¿Está criticándote para que mejores? ¿O intenta aleccionarte? Quizá lo único que quiere es que sigas sus pasos, sin salirte de la línea. Toma cierta distancia de la gente ególatra. Puede que te aprecien, pero ellos no sólo son el centro de sus vidas, sino también quieren serlo de la tuya. Está bien ser permisivo, pero no debemos dejar que nos juzguen gratuitamente. Si no has pedido consejo, no escuches, o escucha de forma pasiva. Agradece su opinión y responde con educación por qué no estás de acuerdo. Nunca te calles porque ese silencio te dolerá más tarde. Pero si por el contrario alguien critica alguna situación en la que no hayas actuado de forma honesta o respetuosa con los demás, agradece su opinión y discúlpate. Hacer un ejercicio de introspección nunca es malo si no nos atribuimos una actitud negativa a nuestra forma de ser, a algo irreversible.

Nunca olvides que tu objetivo no es ser perfecto. Olvídate de la culpa y toma tus errores como ensayos, como parte indisociable de estar vivo. Sé justo: piensa que los demás tampoco lo son, y por eso a veces caen en la crítica ofensiva. Lucha cada día por tu amor propio y escucha a quién te ve de verdad.

Foto: Creado por Vectorpocket – Freepik.com

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