Comer en familia puede hacer que engordes sin darte cuenta

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Reuniones familiares
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¿Alguna vez has notado cuánto nos excedemos cuando salimos a comer o cenar con los amigos? Es probable que estéis tan inmersos en vuestra conversación que ni te des cuenta de que te has comido dos cestas de pan antes de empezar a cenar. Esto puede hacer que te sientas un poco culpable e hinchado tras la comida, pero no te extrañes ya que es algo normal. Según diversos estudios, cuando comemos con otras personas consumimos un 44% más de alimentos que cuando comemos solos. Así que si estás a dieta, intenta comer solo.

Un estudio descubrió que con quién comemos tiene un impacto directo sobre cómo comemos y nuestro nivel de indulgencia. Y no son solo amigos o conocidos. Las comidas con cónyuges y familiares nos llevan a comer alrededor de un 22% y 23% más, respectivamente. Para poner eso en perspectiva, la cantidad promedio a la que nos referimos es aproximadamente el 91.7% de los alimentos que ponemos en nuestros platos, según un estudio del Food and Brand Lab de la Universidad de Columbia (Estados Unidos).

Asimismo, un estudio publicado en la revista Obesity encontró que cuando nos sirven la comida en la mesa, las personas consumen un 35% más en el transcurso de una comida. Esto tiene relación con nuestro deseo de hacer lo menos posible: cuando para repetir un plato debemos abandonar la mesa, las personas dudan en volver a por más. Pero sin nos los sirve otra persona sin tener que levantarnos, entonces es más fácil comer en exceso. Ese es uno de los motivos por los que se come tanto en las celebraciones familiares, además de que se sirve más cantidad de comida para que nadie se quede “con hambre”.

Y es que cuando preparas una comida para un grupo de personas, haces más comida para asegurarte de que haya suficiente para todos. Pones la comida en boles y en bandejas para que la gente pueda alcanzarla fácilmente. Si bien es bueno tener las cosas cerca, y la acción de pasar los boles de una persona a otra puede sentirse íntima y familiar, los platos grandes que se mueven alrededor de la mesa crean una presión de grupo. Nadie quiere ver las sobras porque parece ser un desperdicio no terminarse todo, así que nos vemos obligados a coger “la croqueta de la vergüenza” aunque ya no podemos comer ni un bocado más.

Los platos de estilo familiar también tratan de adaptarse al gusto de los miembros de la familia en general, por lo que para cubrir los artículos básicos que a la gente le gustan, terminas con un exceso de carne y carbohidratos. Incluso si rechazas el segundo, automáticamente vas a comer más alimentos de los que necesitas y de los que normalmente ingieres en una comida normal. Entonces, ¿cómo cambiar las cosas?

Planifica más, sirve menos

Piensa en la última vez que te aburriste. ¿Qué hiciste, instintivamente? Lo más probable es que fueras a la cocina para picar algo. Cuando no planeas las comidas con anticipación, es posible que hagas más comida de la necesaria. De acuerdo con el International Journal of Obesity, un poco de planificación antes de comer puede ayudar a controlar las porciones al determinar la cantidad de alimentos que comer antes de tener hambre.

Si tienes el hábito de comer un primero y un segundo, comienza poniendo menos cantidad en tu plato de lo que crees que necesitas. Esto te permitirá llegar al segundo sin haber comido más de lo necesario, y no tendrás que decir que no ni rechazar el segundo plato.

Y si estás comiendo con amigos en un restaurante en el que te traen un aperitivo mientras se hace la comida como patatas fritas, aceitunas o pan con mantequilla, o si estás con tus suegros en una gran mesa llena de alimentos, piensa detenidamente antes de empezar y coge menos de lo que crees que necesitas. Tómate tu tiempo para comer y mastica lentamente; así, serán otros los que se acaben las sobras. Si eres más consciente de la cantidad que estás ingiriendo y no solo de la conversación, es menos probable que comas en exceso y podrás disfrutar igualmente de la comida y de la compañía.

En cuanto al postre, tampoco hace falta que te tomes el trozo de tarta más grande o que repitas; una porción pequeña es más que suficiente para saborear la tarta.

Fuente:

NCBI: “Family and friends produce greater social facilitation of food intake than other companions”.

 

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