¿Cada cuánto regar una orquídea?

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La orquídea es una planta herbácea de hojas radicales y envainadoras que nacen de la raíz. Posee unas flores vistosas, un fruto capsular y además tiene una raíz con dos tubérculos simétricos. La flor de la orquídea puede ser de formas muy variadas y coloraciones bastante vistosas. Puede ser blanca, rosa o violácea. Muchas de nosotras tenemos una orquídea en casa, pero no sabemos muy bien cada cuánto tiempo debemos regarla. En este artículo descubrirás cómo cuidar adecuadamente una orquídea.

Las orquídeas u orquidáceas (aunque en realidad su nombre científico es “Orchidaceae”) son una familia de plantas que se distinguen por la complejidad de sus flores y también por sus interacciones ecológicas con los agentes polinizadores y con los hongos. La familia de esta planta comprende, aproximadamente, unas 25.000 especies, por lo que resulta ser una de las familias con mayor riqueza entre las angiospermas. Las angiospermas son las plantas con semilla cuyas flores tienen una especie de espirales ordenados de sépalos, pétalos, estambres y carpelos. Estos últimos lo que hacen es encerrar a los óvulos y recibir el polen en su superficie, en lugar de recibirlo en el óvulo directamente. Al madurar el fruto se encuentra en esas “semillas envasadas”.

¿La regáis con mucha frecuencia?

Tratar bien a una planta es algo fundamental, pero dentro de ese tratamiento específico que hay para cada una de las plantas que tenemos con nosotras en nuestro hogar, regarla con una frecuencia parecida siempre lo es mucho más. De hecho, muchas mujeres que tienen orquídeas en su casa todavía no conocen la frecuencia con la que estas deben regarse. Y aunque en realidad no podemos fijar exactamente si cada cinco, seis o siete días, tampoco debemos dejar que pase demasiado tiempo sin regarla, pues las plantas acaban muriéndose.

No obstante, hay un truco muy bueno para descubrir si la orquídea necesita que la reguemos ya o todavía podemos esperar un poco más. Por ejemplo, si observas la orquídea que tienes ante ti y te das cuenta de que sus raíces están grisáceas y la tierra está seca lo mejor será que te pongas a regarla. Aquí existen dos opciones ya que puedes, por un lado, ponerle un plato debajo y que ella sola vaya absorbiendo el agua, o bien sumergirla en un cubo con agua durante cinco minutos. Una vez tenemos a la orquídea con sus raíces verdes y la tierra húmeda ya podemos estar satisfechas por completo. Además, no será complicado observar a tu plantita de vez en cuando ya que estas suelen llevar las macetas transparentes.

¿Las tratamos correctamente?

Lo cierto es que las orquídeas que están en los jardines botánicos sí están, o al menos la gran mayoría, sí deberían estar bien cuidadas y regadas. Sin embargo, no sucede lo mismo cuando las orquídeas están en los hogares. Estas, las que tenemos en casa, normalmente son las que hemos comprado en las floristerías ya que son las más asequibles y más bonitas, pero a menudo nos olvidamos de que las tenemos. El trato de una orquídea tiene que ser el siguiente: se abonará dicha planta cada quince días cuando tengan flor y cada mes cuando no la tengan.

Después, cuando se hayan caído las flores de la orquídea lo que haremos para que salgan otra vez será cortarles las ramas un poco más arriba del segundo nudo. Eso hará que como le hemos dejado un trozo de rama siga subiendo la sabia y crezca otra rama a su lado. Además, trasplantaremos la orquídea cada dos años, sacándola de la maceta y cortándole las raíces secas y viejas, y después volveremos a meter la orquídea dentro de una maceta más grande con tierra especial de orquídeas.

¿Cómo pueden ser reconocidas?

Las orquídeas pueden ser reconocidas por sus flores de simetría fuertemente bilateral. Constituyen un grupo de plantas de morfología extremadamente diversa por lo que es probable que cuando estemos ante dos orquídeas muy diferentes nos resulte algo complicado identificar que ambas lo son. El tamaño varía desde unos pocos milímetros de longitud hasta gigantescas agregaciones que pueden pesar cientos de kilogramos. La orquídea se encuentra en la mayor parte del mundo, exceptuando, por ejemplo, las regiones de clima desértico o polar. La zona intertropical es en la que, sin duda, más abundancia de esta planta existe, y donde crecen la mayoría de las especies de flores más vistosas.

Historia de las orquídeas

Las orquídeas son unas plantas herbáceas, perennes, terrestres y ocasionalmente trepadoras. Existen dos tipos distintos de crecimiento dentro de la familia: el tipo simpodial que origina tallos múltiples, y el tipo monopodial que origina un solo tallo, aunque el más común es el tipo de crecimiento simpodial, pero independientemente de su crecimiento lo que está claro es que llevan siglos y siglos con nosotros, pues las orquídeas fueron conocidas y apreciadas por los seres humanos desde la Antigüedad. De hecho, existen escritos chinos de 1.500 años de antigüedad donde se hace referencia al cultivo de las orquídeas.

En la antigua Grecia, por ejemplo, se le atribuían propiedades curativas y afrodisíacas. Los aztecas utilizaban una orquídea (más concretamente la vainilla) para enriquecer una bebida espesa a base de cacao destinada a los nobles y a los guerreros, que era conocida con el nombre de xocoatl.

¿Y en Europa? Allí el interés por las orquídeas se despertó en el año 1731 cuando florecía la primera orquídea tropical del Nuevo Mundo en la colección de un almirante inglés llamado Charles Wager, que fue quien la obtuvo del Jardín Botánico de Chelsea. Y fue, desde ese momento, cuando se suscitó un interés sin igual por la adquisición y cultivo de orquídeas exóticas, sobre todo por parte de los miembros de las clases sociales acomodadas. Estas clases, además, debían describir un orquideario como una obligación acorde a su estatus. De hecho, cuando una orquídea florecía en esas colecciones el evento daba lugar a grandes fiestas e incluso la noticia cubría las primeras planas de la prensa.

Por eso, y para satisfacer este consumo de orquídeas raras y exóticas, durante muchos años los recolectores profesionales que provenían en su gran mayoría de Francia e Inglaterra se dedicaron a saquear sin misericordia los bosques americanos, poniendo incluso a muchas especies en peligro de extinción. Sin embargo, fue ya a principios del siglo XX cuando la “era de la orquideomanía” llegaba a su fin debido a su elevado coste, pues el precio para calefaccionar los invernaderos en los que se debían cultivar estas plantas era extremadamente alto y la carencia energética dificultó el mantenimiento de los orquidearios privados. Además, con la depresión de 1929 el cultivo de esta planta a gran escala pasó a manos de empresarios comerciales.

Los orquidearios son jardines botánicos o zonas que se encuentran dentro de un jardín botánico y que están especializados en cultivo, preservación y exposición de plantas de orquídeas pertenecientes a la familia botánica de las Orchidaceae, que ya comentábamos anteriormente.

Finalmente, recordad que tanto si estas plantas crecían en orquidearios, como ahora lo hacen en nuestros hogares, lo más importante siempre es saber cuidarlas y mantenerlas vivas. Y por eso, regarlas adecuadamente es fundamental. Además, ahora que has leído todas las recomendaciones seguro que ya eres toda una experta regando tus orquídeas 😉

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