Beneficios de esquiar

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Beneficios de esquiar
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El esquí es un deporte de invierno que, a no ser que vayas a las pistas de hielo artificial, solo puede practicarse durante la temporada de nieve. Aunque no es muy común ya que implica bastante gasto económico, si tienes la oportunidad de practicar esquí no lo dudes ya que es un deporte muy beneficioso.

El esquí es un deporte de montaña que consiste en deslizarse por la nieve por medio de dos tablas sujetas a la suela de las botas y con la ayuda de dos bastones. Para hacer esquí, generalmente, hay que acudir a una estación de esquí en la que podremos deslizarnos por alguna de sus muchas pistas de nieve que, normalmente, varían en dificultad de acuerdo al nivel de cada esquiador.

Existen dos modalidades: esquí de fondo, el que se hace en superficies planas, y el esquí alpino, que se realiza en bajadas pronunciadas situadas entre las montañas. Además, aunque lo normal es hacer esquí al aire libre, también existen pistas de nieve artificial en interiores para que los amantes del esquí puedan practicarlo todo el año.

El esquí es un deporte que necesita práctica y entrenamiento ya que es complicado no caerse las primeras veces, pero pronto se podrá deslizarse por la nieve sin grandes problemas. Por otra parte, no es muy habitual ya que no es tan sencillo como salir a correr. Para esquiar hace falta ir a una estación de esquí, alquilar o comprar el material necesario (traje, esquís, botas, etc.), dar clases… lo que supone bastante coste económico, así que suele ser un deporte ocasional, a no ser que se trate de personas con mucho dinero.

Sin embargo, a pesar de que no se practique mucho, es un deporte muy beneficioso, por lo que no dudes en realizarlo si tienes la oportunidad:

1- Favorece la oxigenación de la sangre al realizarse al aire libre, donde la contaminación es mucho menor.

2- Previene el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares al ser un deporte aeróbico que nos ayuda a mantener el peso, reducir los niveles de colesterol en sangre y quemar las calorías extra. Por lo tanto, ayuda al correcto funcionamiento del corazón y los pulmones.

3- Aumenta la resistencia física, la fuerza y la agilidad, así como la coordinación y el equilibrio, fundamentales para no caerse.

4- Tonifica los músculos de todo el cuerpo, pero principalmente los de las piernas y el torso por los movimientos y la fuerza que hay que realizar para deslizarse por la nieve. También fortalece los músculos de la espalda, los hombros y los brazos debido a la fuerza de tracción que se realiza para desplazarse y cambiar de dirección.

5- Reduce el estrés y la ansiedad gracias a la adrenalina, la dopamina, la serotonina y las endorfinas que se generan al esquiar, que nos hacen sentir mejor y más libres.

6- Ayuda a superar nuestros miedos y temores, especialmente si tenemos vértigo o miedo a la velocidad, lo que mejora nuestra autoestima.

7- Mejora la concentración y la capacidad de atención.

8- Fortalece las articulaciones siempre que se caliente adecuadamente y se realice el deporte de manera correcta.

9- Ayuda a conciliar el sueño y dormir mejor.

10- Ayuda a perder peso al quemar una gran cantidad de calorías (dependiendo de la intensidad, se pueden quemar desde 350 a 650 calorías por hora).

11- Ayuda a hacer amigos y relacionarse con otras personas ya que, aunque la práctica en sí es individual, normalmente se va a esquiar con amigos o familiares y se conoce a más personas en las pistas, las estaciones, los hoteles cercanos, etc.

¿El esquí es bueno para todos?

Sin embargo, el esquí no está recomendado para todo el mundo y, como otros deportes aeróbicos o de riesgo, debe evitarse en personas con hipertensión arterial ya que la elevada altitud puede aumentar la tensión. La altitud también puede ser mala para personas con enfermedades cardiacas si no están bien controladas o con insuficiencia respiratoria crónica. Y, por supuesto, no se aconseja en ningún caso en mujeres embarazadas puesto que el riesgo de caída hace que sea peligroso para el feto.

¿Y si nunca he esquiado?

Si nunca has practica esquí, pero quieres probar, es mucho más sencillo de lo que parece. Para empezar, debes buscar una estación de esquí abierta, lo cual depende de la temporada del año y de la cantidad de nieve caída ya que, en épocas de pocas nevadas, muchas estaciones permanecen cerradas casi todo el invierno. Si la estación está cerca de casa podrás ir y venir en el día, si no, tendrás que buscar un hotel o casa cercana a la estación para dormir.

Es importante que tengas el equipo adecuado, el cual te pueden prestar o alquilar. No lo compres ya que puede que no te guste esquiar y que no vuelvas a usar el equipo. Antes de comprar nada, pruébalo.

Después, deberás levantarte muy pronto para llegar pronto a la estación y conseguir pase de entrada o forfait ya que las estaciones tienen un aforo máximo y, una vez superado este, ya no puede entrar más gente. El precio del forfait varía de unas estaciones a otras y de la cantidad de días que te permitan entrar a la estación para esquiar (puede ser un abono incluso para toda la temporada).

Por último, si nunca has esquiado necesitarás contratar a un instructor que te enseñe y te acompañe hasta que puedas moverte por ti misma.

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