5 preguntas que todo buen líder debe hacerse a menudo

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¿Quieres ser un buen líder? No basta con ser el más listo, hay que ser capaz de inspirar curiosidad, creatividad y un razonamiento profundo en los trabajadores; y eso comienza por hacerse las preguntas correctas.

Un líder de negocios puede confiarse y pensar que con su experiencia y su trabajo será suficiente para ser el mejor líder posible. Pero esta actitud puede llevar al fracaso ya que los buenos líderes lo son porque consiguen motivar a sus seguidores y obtener de ellos lo mejor.

Al igual que los buenos profesores saben hacer las preguntas correctas a sus estudiantes para conseguir que pongan a prueba su razonamiento, suscitar en ellos curiosidad y que aprendan nuevos conocimientos, los buenos líderes tiene que ser capaces de inspirar la misma curiosidad, creatividad y pensamiento profundo en sus empleados.

Pero hacer la pregunta adecuada no siempre es sencillo. Nos obliga a mirar más allá de las soluciones simples y animar a nuestros trabajadores a hacer lo mismo. Requiere coraje y tacto para generar preguntas difíciles sin provocar una actitud defensiva, así como abrirse a nuevas ideas y cuestionar suposiciones no probadas. Requiere estar dispuesto a escuchar y dar seguimiento.

Estas serían las 5 preguntas fundamentales que todo buen líder debe hacer a diario:

1- Espera, ¿qué?

Demasiado a menudo sacamos conclusiones sin tener suficiente información. Escuchamos lo justo para formar una opinión rápida, y luego respaldamos o nos oponemos a lo que se ha dicho. Esto nos sitúa en riesgo de hacer juicios defectuosos, dejando las suposiciones clave sin probar, y perdiendo oportunidades potenciales.

Los líderes (así como sus empleados) deben ser capaces de pedir los informes completos y explicar con detalle lo que se propone para poder entenderlo bien, sobre todo si es algo que suena demasiado bien o parece demasiado fácil para ser una solución duradera.

Preguntar “Espera, ¿qué?” es un ejercicio de comprensión, ayuda a hacer juicios críticos y a tomar decisiones estando bien informados.

2- “Me pregunto por qué” o “Me pregunto si”

Los niños son mucho mejores que los adultos al cuestionar el mundo que los rodea – de ahía que se hagan constantemente tantas preguntas. Cuando los niños se preguntan por qué el cielo es azul, instan a los demás a pensar, razonar y explicar las cosas de nuevo. Del mismo modo, los líderes tienen que seguir siendo curiosos para aportar nuevas ideas que permitan superar los nuevos desafíos.

Preguntarse simplemente por qué ocurre algo es la forma de obtener una respuesta insatisfactoria -por ejemplo, “lo hacemos de esta manera porque es más fácil o porque esa es la manera en que siempre lo hemos hecho”. Pero decirse “me pregunto por qué …” es el primer paso para superar la inercia que puede causar el crecimiento y una oportunidad para los líderes y los empleados por igual. Esto se debe a que inevitablemente conduce al razonamiento perfecto: “Me pregunto si las cosas podrían hacerse de manera diferente”. Esto puede comenzar un proceso de creación y cambio al despertar el interés y la curiosidad de los trabajadores.

3- ¿No podríamos al menos…?

Seguro que casi todos hemos tenido la experiencia de estar sentados en una reunión polémica, donde las diversas partes interesadas están polarizadas, el progreso está estancado y el consenso parece un sueño lejano. Preguntarse “¿No podríamos por lo menos?” puede ayudar a deshacerse del problema. Puede ser un primer paso para encontrar un terreno común. Preguntarse: “¿No podríamos por lo menos estar de acuerdo en algunos principios básicos?” o “¿No podríamos por lo menos comenzar, y volver a evaluar más tarde?” puede ayudar a salir del estancamiento.

4- ¿Cómo puedo ayudar?

Ayudar a los demás es uno de los rasgos más admirables como seres humanos, pero a menudo no nos detenemos a pensar en la mejor manera de ayudar. En su lugar, nos acercamos y tratamos de salvar el día. Esto muchas veces puede hacer más daño que bien: puede desautorizar involuntariamente, o incluso insultar, a aquellos a los que queríamos auxiliar.

Por lo tanto, cuando alguien se queje o exponga un problema, en lugar de ofrecer soluciones, es mejor primero preguntar “¿Cómo puedo ayudar?”. Esto hará que el afectado piense con claridad y pueda resolver el problema por sí mismo.

5- ¿Qué importa realmente?

Esta pregunta puede parecer obvia, pero muy pocos nos la hacemos a menudo. Es una forma útil de simplificar situaciones complicadas, como cuestiones de personal delicadas. También puede ayudarnos a mantenernos firme cuando estamos inmersos en grandes cambios. Y puede hacer las reuniones más eficientes y productivas, manteniendo a la gente centrada en las prioridades correctas.

Foto: Creado por Katemangostar – Freepik.com

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